domingo, 26 de julio de 2026

La tentación de la inocencia

 





Catalunya Plural, 

Asumir determinadas tesis sobre inmigración, género o identidad nacional no es un gesto neutro. Habla de la posición que cada uno adopta ante cuestiones que afectan a la convivencia social y a los derechos de otros. Refugiarse en el lema de un partido, para desconocer las propias actitudes xenófobas o machistas, es no querer saber de nuestra posición ética, de la que cada uno es siempre responsable. Si determinados partidos prosperan es porque muchos votantes les dan su consentimiento. No basta decir que “escuchan nuestras preocupaciones” si luego sus políticas rara vez mejoran la situación de quienes dicen representar. Inmigrantes, mujeres, jóvenes o parados mayores suelen aparecer más como instrumentos de movilización política que como auténticas prioridades de gobierno. Protestar es legítimo. Votar también. Pero ambas decisiones tienen consecuencias. Y asumirlas forma parte, sin duda, de lo que significa ser ciudadanos adultos.

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miércoles, 1 de julio de 2026

El psicoanálisis tiene sus principios, pero no son estos (caso Andic)

 



La Vanguardia, 2 de julio de 2026

Desde hace unos días se vienen publicando informaciones sobre la intervención de una supuesta psicoanalista en el entorno de la familia de Isak Andic. María Julia L., presentada en ocasiones también como terapeuta familiar, es una figura desconocida tanto para las sociedades psicoanalíticas catalanas como para el Col·legi Oficial de Psicologia de Catalunya.

La práctica del psicoanálisis se rige por un principio formulado ya por Freud: la neutralidad del analista. Quien inicia un análisis busca conocerse mejor para, a partir de ese recorrido, poder decidir qué hacer con aquello de sí mismo que hasta entonces había permanecido en la oscuridad. Más adelante, Lacan se refirió a esa paradoja mediante el concepto de extimidad: aquello más íntimo de cada uno es, precisamente, lo más desconocido y, por ello, suele experimentarse como algo extraño o exterior.

El analista no interviene en nombre del sujeto, se abstiene salvo en circunstancias excepcionales de especial vulnerabilidad, como pueden ser la infancia, la adolescencia en riesgo o determinados trastornos mentales graves. Su función consiste en propiciar que cada persona pueda apropiarse de ese saber sobre sí misma y asumir, desde ahí, la responsabilidad de sus decisiones. Cuando se trata de adultos, el trabajo analítico es siempre individual y apela a la responsabilidad subjetiva: es cada analizante quien responde de sus palabras y de sus actos.

Las referencias a padres, madres, hermanos u otros familiares que aparecen en las sesiones pertenecen siempre al relato construido por quien consulta. El psicoanálisis no trabaja con los familiares reales, sino con la versión que el sujeto ha elaborado de ellos a lo largo de su vida, una representación que, además, puede modificarse durante el proceso analítico.

Por ello, sorprende que quien se presenta como psicoanalista —siempre según las informaciones periodísticas publicadas— participe activamente en decisiones familiares, incorpore a su propia hermana al supuesto trabajo terapéutico o comparta información indistintamente entre padre e hijo. Ese modo de proceder puede ser propio de otros dispositivos, como la mediación, el coaching o el counseling familiar, pero resulta por completo ajeno a la práctica psicoanalítica.

Conviene subrayarlo porque no se trata de una mera diferencia de estilos profesionales, sino de principios éticos que definen una disciplina. Confundirlos no solo desdibuja qué es el psicoanálisis, sino que contribuye a generar una imagen distorsionada de una práctica, supervisada regularmente, cuyo fundamento consiste, precisamente, en preservar el lugar singular de la palabra y la responsabilidad de cada sujeto.

José R. Ubieto. Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis y de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis

 

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domingo, 14 de junio de 2026

CR-eadores - José Ramón Ubieto y la adicción a las pantallas

 


Ser Ciudad Real, 1/6/26


La soledad es una condición humana estructural, que tiene diferentes registros, máscaras que varían según la persona y la circunstancia. Hay soledades: el aislamiento social, el sentimiento subjetivo de estar solo, la dificultad de estar a solas, el deseo de estar solo… En sociedades más comunitarias y tribales, la soledad se vivía de otra manera. Hoy, en cambio, en esta «era del Yo», muchos se conciben como seres únicos y originales, sin raíces ni copias, y la soledad se convierte en el síntoma de un malestar más amplio.

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lunes, 8 de junio de 2026

Las 'soledades digitales' que nos afectan a todos: por qué estar conectado no es lo mismo que crear un vínculo

 



COPE, 03 jun 2026

Ubieto explica que la soledad no es un concepto único, sino que existen múltiples "soledades". "La soledad es una condición humana, nos afecta a todos", afirma. Esta condición se manifiesta de formas diversas a lo largo de la vida: desde niños que afrontan la llegada de un hermano, adolescentes con problemas de autoimagen, hasta mujeres que deben compatibilizar la maternidad con su carrera. Se trata de "enfrentarte a un problema para el que no tienes la respuesta".

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