Amics i coneguts: Llibre ' Niños hiper' Entrevistem al psicoanalista, José Ramón Ubieto, per coneixer els ets i uts del seu darrer llibre titulat 'Niños Hiper'. 17 març de 2018
Entrevista a José R. Ubieto y Marino Pérez, autores del libro Niñ@s Híper. Infancias hiperactivas, hipersexualizadas, hiperconectadas
PsiAra. SECCION: Entrevistas // PUBLICAT 08/03/2018
José R. Ubieto y Marino Pérez acaban de sacar a la luz su último libro Niñ@s Híper. Infancias hiperactivas, hipersexualizadas, hiperconectadas, editado por Ned Ediciones, que se presentará en el Ateneu Barcelonès el próximo 10 de mayo de 2018.
La presentación es una excelente oportunidad para que los colegiados y colegiadas del COPC reflexionen en voz alta con los autores. La presente entrevista introduce los temas que trata el libro, para incentivar su lectura antes de asistir a la presentación o para motivar la presencia al acto de presentación. Para inscribirte a la presentación del libro, clica en este enlace a la web del COPC
José R. Ubieto, psicoanalista y profesor de la UOC, nos recomienda a media entrevista que veamos el primer capítulo de la última temporada de Black Mirror. Muestra, explica, cómo una madre haría cualquier cosa para proteger a su hija y cómo cree lograrlo gracias a un dispositivo que ejerce ese control. Acaba de publicar, junto al catedrático de Psicología Marino Pérez Álvarez, Niñ@s híper. Infancias hiperactivas, hipersexualizadas, hiperconectadas (Ned ediciones).
¿Niños híper, padres pasivos?
Más que pasivos, desorientados y a veces un poco abandónicos. Desorientados porque ya no tienen la brújula del patriarcado tradicional y abandónicos porque ceden fácilmente su función a las falsas promesas de esa alianza entre la tecnología y el mercado.
¿A qué se refiere?
A gadgets, dispositivos para monitorizarles, a pseudoterapias, a farmacopea, a
Los adultos estamos colonizando la infancia de manera acelerada por la vía de lo híper: infancias hiperactivadas, hipersexualizadas, hiperconectadas. Queremos que sean como nosotros: emprendedores, con una identidad sexual clara, dominadores de varios idiomas y creativos. Idolatramos la autoestima elogiándolos indiscriminadamente como si ya fueran geniales por el simple hecho de ser niños, a menudo origen de egos inflados de narcisismo. Y, al mismo tiempo, los queremos controlados y evaluables en sus resultados.
¿No estaremos privándoles del tiempo propio de la infancia, aquel que Freud reservaba para comprender qué significa hacerse mayor? ¿O de los entornos facilitadores de desarrollo a los que aludía Skinner? ¿Cómo seguir siendo interlocutores válidos para esta infancia del S. XXI?. Este libro está dirigido a un amplio público de madres y padres, docentes y profesionales.
Índice:
¿Qué hay de nuevo en la infancia del
Siglo XXI?
¿Todos hiperactivos?
Bipolares infantiles
¿Cómo
ser rebelde hoy?
¿Infancia medicada o dopada?
¿Cómo seguir siendo interlocutores
válidos para los niños y niñas del S. XXI?
Que un niño de 9 años sea acosado por sus compañeros
a lo largo de meses sin que ningún adulto se dé cuenta no es una novedad, a
pesar de la gravedad del hecho. Los datos que tenemos sobre el acoso escolar
nos hablan de un aumento y de un inicio precoz. Si antes el bullying se
centraba básicamente en la adolescencia, hoy vemos como se adelanta a los 9-10
años en sus primeras manifestaciones, algunas ya muy crueles.
Lo que sí resulta más novedoso, y al tiempo más
traumático por lo que tiene de inexplicable, es que ese acoso incluya una
agresión sexual como la sucedida a este niño de Jaén. Sobre todo cuando los
agresores son menores de 14 años. Es lógico, pues, que tratemos de encontrar
una explicación para esa violencia sinsentido que ha hecho estallar nuestra
ficción de una infancia más apacible. Las causas son, como siempre, múltiples y
diversas.
En primer lugar está la responsabilidad individual,
uno por uno, de estos niños preadolescentes, que no por ser inimputables
legalmente son irresponsables. Ellos tienen que responder de sus actos y
aceptar las consecuencias de ello. No podemos anticipar esas explicaciones que
sólo ellos podrán dar. Lo que sí constatamos en nuestra experiencia clínica es
que la violencia a veces no tiene más causa que el puro deseo de destruir, de
romper algo o a alguien. Freud habló de la pulsión de muerte que anida en cada
sujeto para mostrar ese lado oscuro que tanto nos cuesta aceptar, y que sólo la
realidad, en su versión más cruel como aquí, nos obliga a ello.
Las redes
sociales están llenas de imágenes de niños y niñas, algunas puestas por ellos
mismos y otras muchas expuestas por los progenitores. Sin olvidar millones de
otras, de carácter pornográfico. Lo que más sorprende es que los padres ignoren
muchas veces los riesgos que supone, además de no preservar su intimidad.
¿Ingenuidad,
despiste, negligencia? Quizás hay una razón más poderosa, que desborda a menudo
las intenciones de cada madre o padre. Es el espíritu de la época que nos
empuja, sutilmente, a colonizar la infancia de manera acelerada por la vía de
lo híper como patrón. Los adultos promovemos, cada día más, infancias y
adolescencias hiperactivas, hipersexualizadas,hiperconectadas y al tiempo hipercontroladas.
Si
tradicionalmente se “adoctrinaba” a la infancia en nombre de los ideales, hoy
tratamos, más bien, de imponerles un modo de goce que es el nuestro, el adulto.
Queremos que sean
Con él hemos charlado de este trabajo, pero también de otras cuestiones de interés relacionadas con el bullying o acoso escolar. ¡No te lo pierdas!
¿Qué aporta esta lectura a un tema de actualidad como es el bullying?
‘Bullying. Una falsa salida para los adolescentes’, una obra de José Ramón UbietoOfrece
una mirada distinta tomando la perspectiva de la significación
psicológica del acoso para todos los participantes (victima, victimario,
testigos y adultos) y poniendo énfasis, en el caso de los adolescentes, del momento vital que atraviesan;
especialmente en el tratamiento que tienen que hacer de su cuerpo -que
se les presenta como algo nuevo y extraño- y que, en cierto modo, los
acosa con sus nuevas sensaciones de carácter sexual. También toma en
cuenta los cambios sociales en lo que afecta a las figuras de autoridad y
al papel creciente de la mirada y la imagen como elementos
omnipresentes, a través de la realidad digital, en las infancias y
adolescencias del siglo XXI.
¿Qué análisis se realiza en el libro del acoso escolar y desde qué perspectiva?
El análisis es interdisciplinar y fruto de una investigación realizada durante un año.
Las hipótesis de trabajo se orientan a la experiencia educativa, social
y clínica de los autores y, en especial, a las aportaciones del
psicoanálisis. La idea es que el acoso es una escena con cuatro
elementos: victima, victimario, testigos y adultos. Cuando los
adolescentes se sienten “acosados” por la pubertad y sus
transformaciones en el cuerpo y en la imagen tienen la tentación de
elegir un chivo expiatorio para que pague por todos.
Manipulando, ninguneando y golpeando el cuerpo del otro creen,
ilusoriamente, que su cuerpo queda a resguardo del acoso. En el caso de
las chicas la forma principal es la marginación, el ninguneo y en los
chicos aparece más el acoso físico.
El acoso es una escena con cuatro elementos: victima, victimario, testigos y adultos
¿Cuál es el perfil del estudiante que adquiere el rol de ‘acosador’? ¿Qué le lleva a desarrollar este comportamiento?
No hay un perfil claro como tampoco de las víctimas. Cualquiera puede ocupar alguno de los lugares que implica la escena del bullying.
De hecho, observamos como a veces –no necesariamente siempre- los
agresores han sido antes víctimas de otras situaciones de abuso
(maltratos, abusos sexuales) e incluso de bullying. Pueden presentar
conductas desafiantes frentes a los padres y los profesores (y adultos
en general); actitudes de desprecio y abuso hacia otros compañeros; bajo
rendimiento académico; no suelen tener mucho buena opinión del ambiente
de la escuela; y, aunque a veces lo escondan, tampoco tienen muy buena
percepción de sí mismos. En el fondo se sienten unos frikis y/o ‘pringaos’ pero hacen un esfuerzo para imputar esta situación a las víctimas. Cuando no son los líderes del acoso, son chicos fácilmente influenciables por otros.
En el caso del estudiante que lo sufre, ¿se puede hablar de una personalidad o forma de ser concreta?
Tampoco. Pareciera
que tener un rasgo de debilidad o de diferencia los hace más
vulnerables y si bien eso es cierto en muchos casos, no siempre funciona
así. Hay niños ‘débiles’ que, por eso mismo, son protegidos
por el grupo sin sufrir acoso e igualmente los hay con diferencias
marcadas que, en lugar de hacerlos vulnerables, los hace dignos de ser
admirados. Su ‘frikismo’ puede ser tomado como algo a imitar. Lo que sí
encontramos como rasgo característico de la víctima es que es alguien
que ante una intimidación no puede responder y queda callado frente al
acoso. Ese no poder responder es lo que los acosadores captan enseguida y
los convierte en víctimas. Las razones de esa inhibición son diversas y
tienen que ver con la historia personal de cada uno y cada una.
¿Están los centros escolares y los docentes preparados para afrontar el acoso escolar? ¿Qué recomendaciones les daría?
Ese no poder responder es lo que los acosadores captan enseguida y los convierte en víctimas
Es
difícil generalizar porque las situaciones son muy diversas. Hay
centros con planes de convivencia y con docentes sensibilizados y
formados, y otros donde se trata de negar la existencia de cualquier
conflicto pensando, vanamente, que así el problema se esfuma. Creo que todos los centros deberían ser conscientes que este problema existe.
La primera recomendación es que se sensibilicen y piensen en el
significado y en el impacto del problema. Una vez hecho esto, hay que
pensar cómo intervenir en términos globales (convivencia), más que de
una manera reactiva, cuando pasa algo. Deben anticiparse a las
dificultades. Y eso requiere también plantearse la participación y la
corresponsabilidad de todos los agentes (alumnos, padres y docentes) ya
que esto no es un asunto de dos (víctima y agresor) sino de toda la
comunidad educativa.
¿Qué herramientas y recursos considera adecuados para poner fin a esta práctica?
Con estos supuestos asegurados no es complicado encontrar mecanismos concretos para definir ese plan de convivencia. Hace
falta sistemas de detección que combinen las tutorías y los espacios
abiertos de conversación con los alumnos, junto a algunos recursos más
anónimos de denuncia: existen buzones, correos electrónicos y apps que permiten esto. Pero lo primero es crear un clima de confianza que permita hablar del tema abiertamente.
También las fórmulas de tutoría entre iguales se han revelado útiles.
Cuando nada de esto funciona queda, lógicamente, el recurso judicial
(denuncia).
¿Hay temor al hablar de bullying?
Sí, hay temor y existe esa falsa idea de que callar sobre un conflicto lo anula.
Temor porque el acoso es una violencia y sobre todo es una crueldad, un
sadismo que nos angustia ya que conecta con lo más íntimo de cada uno
de nosotros. No son conductas psicopáticas propias de personajes
‘monstruosos’ psíquicamente. Cualquiera puede pasar al acto si se dan
las condiciones. Es esa disposición tan general lo que nos produce
temor. Por otra parte, algunos centros temen que hablar de conflictos
ahuyente a las familias de potenciales alumnos y prefieren ocultar los
hechos dejando solos a aquellos más vulnerables.
Por último, un pequeño test. ¿Qué le sugieren las siguientes palabras?
– Adolescencia: Encontrar la salida del túnel que nos lleva de lo infantil a lo adulto superando la extrañeza de un cuerpo nuevo y exigente.
– Violencia: Cuando la palabra no logra traducir las sensaciones y el sujeto se siente desbordado y fracasado.
– Sensibilidad: Saber escucharse a sí mismo y conectar con los deseos, pero también con las dificultades.
– Escuela: La oportunidad de aprender, de jugar, de investigar y de estar con otros con la finalidad última de hacerse mayor.
– Miedo:
Algo que nos alerta de un peligro pero también algo que nos puede
paralizar si no somos capaces de ‘decir’ esa angustia en nuestra lengua,
dándole así una forma aceptable.