Catalunya Plural, 22 de septiembre de 2026
Desde hace unas semanas no dejamos de oír discursos apocalípticos sobre las «intenciones» nada buenas de la IA, que recientemente generó 17.000 ataques contra la red de Hugging Face. Se habla incluso de que el enjambre de agentes digitales podría confabularse para hacernos desaparecer como especie.
Lo cierto es que la IA, por no tener, no tiene ni vida: no siente ni experimenta emoción alguna porque carece de cuerpo y sin él, no hay goce posible. Además, eso es un hándicap...