martes, 18 de julio de 2017

¿De qué son responsables los padres?







La Vanguardia, miércoles 12/07/2017

Padres y educadores se conjuran contra el consumo de alcohol de menores



En un acto celebrado en Madrid por la Fundación de Ayuda a la Drogadicción (FAD), los presidentes de la Confederación Española de Asociaciones de Padres (Ceapa) de la Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y padres de Alumnos (Concapa), reconocen que los adultos “hemos fallado y somos cómplices del daño a la salud de nuestros jóvenes, por lo que es necesario un cambio de rumbo. No hemos sido conscientes de que es un fracaso social de todos, especialmente de las familias, que somos los principales responsables de lo que está sucediendo, tanto por nuestras acciones como por nuestras omisiones, y por no haber sabido asumir esa responsabilidad”


¿De qué son responsables los padres?

José R. Ubieto


Educar nunca fue fácil. Ya Kant se refirió a esa tarea como “imposible” por la ausencia de un manual de uso al depender siempre de dos factores imprevisibles: el deseo de quien educa y el consentimiento del educando. Y además ahora está el mercado quien, al modo de una opa hostil, ofrece formas de goce y ocio alternativas, vía el consumo.


Por otra parte, la autoridad ya no es lo que era. Antes se sostenía en la creencia –sin creer no se obedece- en el padre como garante último de la verdad. Ese declive se inició hace algunas décadas, como nos recordaba Lacan ya en 1936. En su lugar surge una pluralización de “soluciones” que van desde el retorno fundamentalista al padre más feroz, hasta el laissez faire más absoluto, donde impera el cinismo del goce: que cada uno se las apañe como pueda para satisfacerse.


Entre una y otra están la mayoría de madres y padres que se sienten huérfanos de las insignias perdidas, culpables por no estar a la altura de los ideales actuales de parentalidad positiva y desorientados e impotentes ante tanta diversidad de respuestas.


Pero pasemos a la buena noticia:

martes, 11 de julio de 2017

Los 'sintomas adolescentes' nos convocan





Empecemos por el principio: ¿a qué llamamos violencia? La pregunta, aunque parezca obvia, no es banal. Nosotros no somos sociólogos ni educadores ni tampoco juristas o policías. Por tanto nos conviene tener una definición operativa pero ajustada a nuestra disciplina y a nuestro objeto que no es otro que la subjetividad humana.

Y además se trata de un término coloquial, usado para designar muchos fenómenos y por tanto tiene sus riesgos como lo usemos. Sobre todo si lo acompañamos de un adjetivo como puede ser el “juvenil”. Violencia juvenil implica casi una naturalización el fenómeno, como si una palabra fuera naturalmente con la otra. Este efecto ha sido muy estudiado en criminologia.
¿La violencia de un conflicto como el de Siria o la de una banda mafiosa o la de un hombre que la ejerce contra su pareja son homogéneas entre sí? ¿Y si añadimos la que puede ejercer un joven con sus padres, con otros semejantes o contra el mobiliario urbano? ¿Nos ayuda ponerlas en serie, homogeneizarlas?

Seguramente no porque lo que ocurre entonces es que obviamos la significación que toma ese fenómeno para cada uno y el carácter de impasse que tiene en una situación y en otra. Ponerlos a todos en el mismo saco criminaliza y segrega a los adolescentes y además pierde de vista que hay respuestas decididas, que obedecen a una voluntad clara, y otras que son falsas salidas temporales como ocurre en la mayoría de los actos violentos que realizan los jóvenes.

Para nosotros la violencia es un síntoma que nos habla de un fracaso. Un síntoma, decía Freud, es la constatación del fracaso de un ideal. Es la prueba evidente de que algo de la

jueves, 29 de junio de 2017

Adolescentes: las pantallas y el cuerpo*





Las prácticas de grupo son una de las maneras clásicas de evitar afrontar en soledad la metamorfosis de la pubertad. Ese cuerpo del Otro, inaccesible, puede encontrar allí una encarnación. El inventario de esas prácticas es largo. A las clásicas de la pandilla, los grupos lúdicos, las bandas violentas se suman hoy las performances públicas (botellón, Pokemon go, flashmob), los nuevos lazos sociales promovidos por el fanatismo (yihadismo), las comunidades de afectados por un rasgo de goce (LGTBI, TDAH, ...) y por supuesto las comunidades virtuales.

Sabemos que el catalogo de las pulsiones está cerrado pero su lectura, a partir de la actualidad de los semblantes, nos obliga a renovar su abordaje en la clínica. La realidad digital plantea así algunas novedades que inciden en el goce del ser hablante, constituyéndose como un nuevo soporte pulsional.

Por una parte, como destaca Miller, esta nueva realidad plantea una diversidad infinita de posibilidades, lo que abre a la realización fantasmática y al tiempo puede producir una cierta procastinación por la dificultad del sujeto para concluir.

martes, 20 de junio de 2017

La era del “naming”



La biopolítica, en su pasión por curar (y controlar) a la población en nombre del bien común y del cálculo de lo mejor (1), no cesa de producir falsos nombres para el sujeto. Nombres porque designan algo muy real, algo que habla de cómo cada uno se vincula al otro a través del cuerpo, una satisfacción en esa manera de agitarse, de despistarse o de desvanecerse. Nombran el modo de goce del ser hablante. Pero a la vez falsos porque su ser no se reduce a esa categoría cerrada. La operación de la biopolítica implica etiquetar ese goce que se sitúa en el cuerpo como sustancia gozante, e identificarlo mediante el naming.

¿Quién no tiene hoy un trastorno al que agarrarse para nombrar su malestar particular? El DSM V nos proporciona un amplio abanico de posibilidades. Una vez convenientemente etiquetado, se trata de inyectar la máxima significación para que la vida del sujeto se resignifique a partir de ese dato (hiperactividad, bipolaridad, autismo). Junto a ese sentido nuevo se proporciona también una pauta de actuación, protocolo rígido de monitorizaje, que puede ir acompañado de medicación o de psicoeducación (autoayuda, coaching, mindfulness, aprendizaje socioemocional) o de ambas a la vez.

Estas comunidades de goce tienen una utilidad evidente

martes, 13 de junio de 2017

La dificultad de ser adolescente (Entrevista "A vivir.." Cadena Ser

 
 
 

La dificultad de ser adolescente (Audio)



SÁBADO, 10 de junio de 2017

Charlamos con José Ramón Ubieto, psicoanalista, miembro de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis y profesor de la UOC sobre Bullying, suicidios, ritos de paso, desamparo digital, el Otro digital ...con Javier del Pino y José Martí-Gómez.

jueves, 8 de junio de 2017

¿A quién beneficia la impunidad de los menores de edad?







La Vanguardia, jueves 8 de junio de 2017


La comisión de delitos por parte de los menores de edad ha tenido diversos tratamientos a lo largo de la historia. De modelos punitivos, a veces extremos y de un gran sadismo, hemos pasado a una idea de reparación del daño a la víctima y a la propia sociedad. Una idea de justicia restaurativa que ayude al joven que ha cometido el delito y que, al tiempo, alivie el dolor de la víctima.

Eso tiene todo su sentido si pensamos que hay que diferenciar claramente entre el acto y el actor. Una acción violenta, sea una pelea en la calle, una escena de acoso escolar o una agresión a los padres son condenables siempre por lo que tienen de exceso y desborde. Sobre ese acto no puede haber tolerancia ya que su intención agresiva no persigue otra cosa que manifestar el odio puro de la pulsión de muerte.

Otra cosa, y especialmente tratándose de adolescentes y jóvenes, es la respuesta a dar al actor de esa violencia. Conviene diferenciarlos de los adultos, que pueden haber concluido ya en el uso instrumental y decidido de la violencia como patrón de relación al otro. Para algunos de ellos la delincuencia, el tráfico, el maltrato a la pareja o el desprecio por el semejante constituyen ya su modus vivendi y no están dispuestos a renunciar al beneficio que eso les procura. Es su elección y por tanto la respuesta debe apuntar

jueves, 1 de junio de 2017

Ser padres, ser hijos. Prólogo de José Ramón Ubieto




 



Prólogo de José Ramón Ubieto

Freud decía, refiriéndose a los adolescentes, que se encuentran en un túnel donde tienen que cavar dos salidas simultáneamente. Por un lado la que les llevará a asumir sus responsabilidades como adultos (estudios, familia, trabajo) y por otro la que los constituirá como sujetos con una identidad sexual asumida. Es decir, la que les llevará a hacerse cargo de su nuevo cuerpo púber, muy distinto del infantil.

Los padres y os adultos, en general, estamos muy pendientes de la primera salida y les recordamos sus deberes como adultos futuros. No es seguro que pensemos en su segunda obligación, por la que nosotros mismos pasamos y que habitualmente se presenta como un imperativo más exigente, para ellos, que el que nosotros les planteamos.

De ahí que en ese pasaje, a veces oscuro y estrecho, encuentren falsas salidas que los atrapan en un bucle por más o menos tiempo. Una de ellas es la que los ata a un objeto del que se convierten en devotos, sea un tóxico (drogas) o una pantalla (móvil, videoconsola, ordenador). Otra es la que los frena en sus objetivos y los inhibe en sus aprendizajes (fracaso escolar) o en sus decisiones. Y la última, y seguramente la más espectacular

jueves, 25 de mayo de 2017

«La tecnología permite que uno se burle de otro sin dar la cara»






Diario Información. Alicante, 3 de mayo de 2017
 

José Ramón Ubieto estuvo hace unos días en Alicante para presentar su último libro «Bullying, una falsa salida para los adolescentes»




¿Por qué califica de «falsa salida» el acoso escolar?
Porque el bullying es una manera de tratar un problema de los propios adolescentes, que descubren que el cuerpo que hasta ahora no les llamaba la atención, de repente les sorprende, les interroga. Estos chicos tienen una tentación: para quedar tranquilos con su cuerpo manipulan el del otro. Es una manera de salir de ese impase. Entonces tratan de tomar un chivo expiatorio, que suele ser el gordo de la clase, la chica que tiene demasiado éxito con los chicos, el autista... Es una manera de demostrar que ellos no están seguros de sí mismos. No es que les ayude a salir del problema, es delegar el problema en otros.

¿Cómo ayudar a los jóvenes que pasan por este proceso para que no se conviertan en unos acosadores?
Los padres, profesores y psicólogos debemos buscar

miércoles, 17 de mayo de 2017

¿Que empuja al abismo a los adolescentes? Nuevos ritos de paso







Adolescencias del S.XXI: nuevos ritos de paso
José R. Ubieto

La Vanguardia, lunes 15 de mayo de 2017



Nadie sale de la adolescencia sin superar unas pruebas. Son los ritos de paso que implican siempre tres momentos. Primero hay que salir de lo familiar, abandonar los juguetes infantiles para encontrar otros modos de satisfacción, más acordes con el nuevo cuerpo, ahora ya púber y sexualizado. En algunas culturas esto suponía dejar la tribu e irse lejos. En otras, pasar de la autoridad del padre a la del maestro o patrón, en calidad de aprendices. Y hasta hace unas décadas la mili, para los varones, o el servicio fuera de casa, para las mujeres, servían también de ritos de paso.

Hoy las cosas son diferentes, la adolescencia se alarga y la sociedad no ofrece ritos pautados. En la cultura del Do it yourself cada uno se las apaña para inventárselos. El popular interrail, al termino del bachiller, el Erasmus, los años sabáticos en el extranjero o las fugas temporales parecen cumplir con esa función de alejamiento de lo familiar.

El segundo tiempo del rito es la exposición a pruebas que verifique la capacidad del chico/a para hacerse adulto y le permita habitar ese cuerpo “rebelde” que no deja de emitir signos extraños (excitaciones, malestar) para los que no tiene respuestas claras. Las pruebas hoy

jueves, 11 de mayo de 2017

¿Por qué la política nos resulta cada vez más inquietante?

 
 
La Vanguardia, 11 de mayo de 2017
http://www.lavanguardia.com/vida/20170511/422465648741/el-divan-politica-angustia.html
 

Claves inconscientes de la política  
 
 
La última década, especialmente, ha sido prolija en noticias de escándalos por corrupción política en todos los países y continentes. Reactivamente asistimos también a un crecimiento de los partidos de extrema derecha y a fenómenos impensables hasta hace poco, como el Brexit o el triunfo electoral de un personaje como Trump.

El primer afecto que nos recorre, de pies a cabeza, es la indignación, resorte de todas las movilizaciones de los últimos años, desde las primaveras árabes hasta el Occupy Wall Street pasando por el 15M. Indignación primero, grito luego y en algunos casos creación de plataformas y movimientos alternativos.

Hoy eso continúa pero se le añade un nuevo afecto, la angustia. Un afecto que no engaña, decía el psicoanalista Jacques Lacan, porque apunta siempre a un real muy presente. Nos angustiamos sin necesidad de tener un objeto preciso delante, como sí ocurre con el miedo que siempre hace visible el objeto que lo provoca.


¿Qué sería eso que convertiría hoy a la política en un factor de angustia para las personas? En primer lugar,.... leer TEXTO COMPLETO

martes, 2 de mayo de 2017

El 'bullying', un espectáculo cruel para 'dominar' el cuerpo sexualizado

 

 

Un estudio coordinado por José Ramón Ubieto concluye que el acoso es una falsa salida del túnel de la pubertad

IMMA FERNÁNDEZ / BARCELONA
El Periódico. Jueves, 27 de abril del 2017 


“Si te acosan, le pegas una hostia. Uno tiene que defenderse”. He aquí la respuesta mayoritaria, en escolares de secundaria de Barcelona, en un estudio coordinado por el psicólogo y pedagogo José Ramón Ubieto sobre el 'bullying'. Una respuesta inapropiada que él asocia al “apáñatelas como puedas, la solución individual”, alzada erróneamente como valor social. “Pedir ayuda a un adolescente le resulta vergonzante, se considera cosa de ‘nenazas”.

La investigación, recogida en el libro ‘Bullying: una falsa salida para los adolescentes’, constata la hipótesis de entender el acoso como una escena, un 'show'. Participan, además de víctima y victimario, los testigos: el público necesario que da sentido a la actuación. “Sin público no hay espectáculo. 


OTRAS COLABORACIONES DIA INTERNACIONAL CONTRA EL ACOSO ESCOLAR. 2 DE MAYO:

La Vanguardia: Expertos alertan plan acoso escolar necesita seguimiento y presupuesto

Diari de Tarragona:  Bullying: Cuando la cobardía lleva al acoso

Cadena Ser . Entrevista (a partir del 9:55')



sábado, 22 de abril de 2017

Hacer el duelo mediante la escritura





La Vanguardia, 21 de abril de 2017



La muerte forma parte de la vida. Tanto es así que sin ella, la vida no tendría sentido. Es el final lo que resignifica todo lo anterior. De allí que las necrológicas sean siempre un balance de lo logrado y también de lo errado o dejado pendiente.

Sin embargo, cuando la muerte llega antes de lo previsto aparece como algo sin sentido. Un accidente, un atentado, una catástrofe o simplemente una enfermedad, precoz para la edad, son finales bruscos para los que nunca estamos preparados, aunque algunos podamos anticiparlos (procesos patológicos terminales).

Solo nos queda hacer el duelo por eso que ya no está. Por la persona querida que hemos perdido pero, sobre todo, por lo que nosotros éramos para ella y que ya nunca volveremos a ser. Ese es el verdadero duelo que nos cuesta hacer. Si hasta entonces, en vida del fallecido, éramos su apoyo, su confidente, su alumno preferido, su pareja fiel o su hija siempre atenta, ahora se nos abre un vacío en el que ya nos somos eso para él o para ella.

Tenemos que ir poco a poco tejiendo una historia que de algún sentido a lo sucedido y que nos permita poner, en su lugar, otra cosa u otra persona. Una manera de tejer esa historia es escribir, poner palabras y sonidos a ese vacío silencioso. Muchos escritores han optado por hacer el duelo a través de una obra que, en ocasiones, ha pasado a ser una joya literaria.

Miguel Hernández lo hizo en su “Elegía”, recordando a su amigo Ramón Sijé

martes, 11 de abril de 2017

Psicología de las masas en la era digital y post-patriarcal (y V): En busca de la identidad perdida








 

En busca de la identidad perdida

La Vanguardia. Dossier Culturas. Sábado 25 de febrero de 2017


Tenemos pues un nuevo par, un binomio que ya no pasa por el Ideal-sujeto sino por el sujeto y sus objetos de satisfacción. De allí que la incidencia del liderazgo, y de la masa sustentada en él, haya cambiado radicalmente. Ya no construimos nuestra identidad a partir de esos significantes que nos representaban colectivamente en base a ideales religiosos, culturales o políticos. Cada vez nos presentamos menos en sociedad como comunistas, católicos o melómanos. Más bien nos inclinamos por otras etiquetas “más actuales”: hiperactivos, bipolares, hipsters, LGTBI. Nuestras referencias colectivas se apoyan más en el modo de satisfacción, un rasgo compartido con otros y relativo a nuestra sexualidad, manejo del cuerpo o expresión emocional.

Ahora la palabra clave, el significante amo que nos gobierna, no es otro que el goce mismo, la manera en que nos satisfacemos y eso hace que esa identidad, con la que cubrimos el vacío propio del ser humano, entre en crisis más fácilmente. La identidad, en realidad, resulta ser lo más frágil de un sujeto, si la consideramos en su sentido consciente, es decir, aquello que uno dice ser o cree ser.

Por ello recurrimos a todas las fórmulas existentes y nos agarramos a aquellas definiciones prèt-à-porter para obtener ese lugar que todos queremos. Incluso aunque esa definición sea negativa y aparezca como un trastorno padecido (TDAH, Trastorno Bipolar, Autismo). Las clasificaciones médicas, lo que Foucault teorizó como la biopolítica, procura a no pocos sujetos

jueves, 6 de abril de 2017

La influencia de las nuevas tecnologías en el acoso escolar


martes, 28 de marzo de 2017

Psicología de las masas en la era digital y post-patriarcal (IV): El odio como lazo social







El odio como lazo social

Un tercer fenómeno, el odio que empuja a terroristas y grupos racistas, nos permite captar otra vertiente de la nueva psicología de las masas en una era ya post-patriarcal. La figura del lobo solitario, en los casos de terrorismo, o del asesino en las matanzas urbanas recientes, no nos debe hacer olvidar que, aunque solos en su acto, se reclaman siempre como pertenecientes a una comunidad más amplia con la que guardan relaciones muy diversas, desde militantes hasta simples simpatizantes.

Esa comunidad tampoco tiene un líder o un ideal a partir del que orientarse. Sabemos que muchos de ellos desconocen la base ideológica (nazismo, islam) en la que supuestamente se sustentan sus actos criminales. Esas vagas referencias les sirven más bien de envoltorio de la causa verdadera, el odio profundo hacia el otro, que vela así el odio a sí mismos, factor que Freud identificó como el principio de exclusión del sujeto mismo. Todos tenemos cosas que no nos gustan de nosotros mismos, afectos y sentimientos que nos resultan insoportables y que por ello expulsamos afuera e imputamos al otro como culpable, para exorcizar así nuestros demonios internos.

Ese padre, que guiaba los pasos con mayor o menos firmeza, parece ausente de estas biografías. No lo encontramos en

martes, 21 de marzo de 2017

¿Es un destino inevitable? Sobre los llamados Trastornos de Conducta








La Vanguardia, sábado 18 de marzo de 2017


“Joan, de 28 años, se tiró hace diez días a las vías del metro. Lo hizo dos horas después de abandonar el servicio de urgencias de un hospital de Barcelona. Fue allí a pedir ayuda, pero al parecer no la encontró. Entonces decidió suicidarse. Ahora se recupera de las graves heridas (le quedarán serias secuelas que limitarán su movilidad) en el hospital Clínic de Barcelona. Es la cuarta vez que Joan ( nombre supuesto) intenta quitarse la vida. Este es el último capítulo de una historia ­ –con un final que la familia de este joven ya auguró hace un año en una carta enviada a La Vanguardia– de la que se empezó escribir las primeras líneas cuando Joan tenía 12 años.”. Javier Ricou

La historia de Joan es, sin duda, una historia dramática y muy dolorosa. Para él y para sus padres, que se sienten impotentes para ayudarle. Coincide con otros muchos casos que vemos en nuestra práctica. Hay recursos públicos, pero es verdad que son insuficientes y a veces no idóneos.

Pero esa no sería la única clave del destino de estos adolescentes. Sus malestares, expresados en forma de actos, ya nos hablan de una dificultad para elaborarlos mentalmente. Su vivencia de la vida es de una gran extrañeza y no les permite entender sus propias razones para actuar así.

Su dolor toma una forma emotiva y pasional. No encuentran términos medios

miércoles, 15 de marzo de 2017

Psicología de las masas en la era digital y post-patriarcal (III)Una nueva topología de la violencia: la realidad estallada






Si la realidad aumentada es el sueño, que la tecnología digital nos procura, la realidad estallada es el despertar a lo real de nuestra existencia. Otro escenario donde la realidad, más que aumentar, parece estallar de rabia, indignación u odio. La crisis, desencadenada por la burbuja inmobiliaria y continuada por la precariedad sociolaboral, ha generado muchos movimientos de indignación, desde las primaveras árabes hasta el Occupy Wall Street pasando por los indignados del 15M o de Brasil. El uso de las redes sociales es aquí también clave.

Estas nuevas multitudes, diversas en su composición y contexto cultural, tienen sin embargo algunos rasgos comunes. Ya no se orientan a partir de un líder ni de un ideal común preciso y claro. Estos movimientos, como señalaba recientemente el psicoanalista francés Eric Laurent, se desarrollan en dos tiempos. Primero está el grito de indignación y rabia, un llamado que cada uno hace, a partir de una pérdida (de casa, de trabajo o incluso de patria), sin otra reivindicación inicial que pedir un lugar para él en un mundo que parece volverse loco y cada vez más excluyente. Son los nuevos desahuciados que se resisten a ese destino de marginados.


martes, 7 de marzo de 2017

Psicología de las masas en la era digital y post-patriarcal (II). Pokémon Go: atrapar la realidad huidiza







La Vanguardia. Dossier Culturas. Sábado 25 de febrero de 2017


Reflexionemos en primer lugar sobre la llamada realidad aumentada, término que se usa para definir la visión de un entorno físico del mundo real, cuyos elementos se combinan con elementos virtuales para la creación de una realidad mixta en tiempo real.

En los pocos meses que el juego Pokemon Go lleva en circulación, amenaza con desbancar en tiempo de uso y/o usuarios  a apps muy populares como Tinder, Whatsapp, Twitter o el mismo Facebook. ¿Qué tienen en común sus usuarios para definirse como comunidad de jugadores? No parece que compartan ideales de ningún tipo, ni siquiera segmento de edad ni género o raza. Lo que destaca es cierta compulsión que los empuja, a veces con riesgo para su vida en algunos casos extremos, a no dejar el juego hasta conseguir su objetivo de cazar los pokemones.

¿Sería esto una adicción? Seguramente no en el sentido más clásico, pero revela bien que hoy nuestra relación a los objetos de consumo (compras, drogas, comida, gadgets) es básicamente una relación adictiva, un vínculo de dependencia con ese objeto que nos procura alguna satisfacción y del que nunca parece que tengamos suficiente. Hasta que la magia se agota y lo sustituimos por otro, signo de nuestra realidad, cada vez más efímera y propia de un tiempo instantáneo e hiperactivo.

Pokémon Go ha sabido combinar algunas variables.....

martes, 28 de febrero de 2017

Psicología de las masas en la era digital y postpatriarcal (I)




La Vanguardia. Dossier Culturas. Sábado 25 de febrero de 2017

La era analógica y patriarcal ya es historia. Y los cambios afectan también al modo en que los individuos se relacionan y organizan. ¿Dónde están hoy los líderes? ¿Cómo surgen? ¿Cuál es la génesis y las motivaciones de los nuevos grupos sociales? Proponemos un análisis de las masas a la luz de las nuevas realidades



En medio de una calle derruida por los bombardeos, un niño camina con su bici y un pokémon de un azul intenso, que contrasta con el gris del paisaje. Más allá, otro niño parece hablar con su pikachu lloroso, sentados en lo que un día fue una acera y que ahora deja ver sus tripas de acero, secuelas del combate que se libra día a día.

Estas estampas, obra de Saif Aldeen, artista y activista sirio, han sido lanzadas a las redes sociales para llamar la atención del mundo sobre el conflicto sirio. Los militantes del RFS, opositores al régimen de Bachar al Asad, han aprovechado el éxito del video juego Pokemon Go fotografiando a niños de 7-8 años, desconocedores del juego y habitantes de una de las zonas más castigada por los combates.

Esta iniciativa es un buen ejemplo del encuentro entre dos versiones de la realidad muy diversas, que sin embargo coinciden en un mismo espacio y tiempo: la realidad aumentada y la realidad estallada. Dos fenómenos actuales que nos permiten pensar la psicología de las masas en nuestra era digital y post-patriarcal de manera nueva respecto al análisis que Freud hizo hace 100 años, justo al acabar otra guerra que puso fin al “mundo de ayer”: la primera guerra mundial.

jueves, 9 de febrero de 2017

¿Estamos obligados a ser felices?




La Vanguardia, domingo 5 de febrero de 2017


Hygge: el secreto de la felicidad danesa

La felicidad hace ya tiempo que forma parte de la agenda política. Desde el S. XVIII, en que algunos ilustrados (Mandeville, Saint Just) hablaron de ella y la Declaración de Independencia de Estados Unidos recogió el derecho a ser feliz como uno de sus principios fundamentales.

Pero no fue hasta los avances recientes de las neurociencias que se creó una supuesta ciencia de la felicidad. Lord Layard y Anthony Giddens –directores de la London School of Economics (think tank del new labour de Toni Blair) -  buscaron en la economía el índice fiable de la felicidad. A eso añadieron investigaciones que demostraban que el cerebro se hacía eco de ella.

La paradoja que encontraron es que aun doblando o triplicando el PIB, la gente no era más feliz. La economía no lo era todo. En realidad lo que nos ilusiona es tener lo que tienen los demás. Eso nos empuja a conseguirlo por los medios disponibles (legales o no) y nos muestra otra cara menos “feliz” de la naturaleza humana: la que apuesta por gozar sin límites y a veces pagando un precio alto por los excesos cometidos.

El hedonismo, sorpresa, no nos da la felicidad sino que nos conduce a un más allá del placer que ya Freud descubrió como pulsión de muerte.

viernes, 3 de febrero de 2017

Las políticas psi en España: de los neurotransmisores a la gestión emocional







Las políticas psi en España durante los años 70 y parte de los 80 estuvieron marcadas por un comunitarismo militante, reacción a cuatro décadas de dictadura franquista. Influenciadas por el movimiento de la Antipsiquiatría, colocaron en el centro de su acción a los nuevos sujetos, ahora de pleno derecho, y dieron paso a la proliferación de dispositivos públicos y privados de salud mental, en los que el psicoanálisis y las terapias de la palabra tuvieron un lugar relevante.

La alianza estratégica del management y el cientificismo tomaron el relevo y extendieron su dominio hasta nuestros días. El nuevo ideal del atomismo psíquico, promovido por las falsas neurociencias, casaba muy bien con la tarificación del acto, en su voluntad de deconstruir al sujeto en partículas bioquímicas para así evaluar sus perfomances. Y de paso asegurar, en nombre de las buenas y saludables intenciones, que la voluntad de control se impusiese como inercia pulsional, velada por los significantes amos en juego (evaluación, eficacia, objetividad,..). La máscara de hierro, a la que alude Lacan en Radiofonía, es sin duda la plusvalía disfrazada por ese discurso que promueve el mutismo del sujeto.

Las principales regulaciones en nuestro país han tomado, así, la vía de las Guías clínicas (TDAH, Autismo, TLP, Trastorno Bipolar) que mantienen sus indicaciones cada vez más neurobiologicistas, admitiendo como única terapia psicológica la derivada de las TCC.

Paralelamente, el Estado ha optado por una progresiva sanitarización de la práctica clínica

jueves, 19 de enero de 2017

¿Por qué aumenta la cantidad de jóvenes que apuestan online?






La Vanguardia, jueves 19 de enero de 2017



La tasa de paro de los menores de 25 años en España es de casi el 42% y desde 2009 ha habido un aumento del 56,6% de españoles que han ido a trabajar fuera, una parte de ellos jóvenes sin futuro en nuestro país. En este contexto asistimos a un repunte notable de las apuestas online. Casi un millón de personas apostaron en 2015 y las cantidades jugadas superaron los 8.500 millones de euros, un 30% más que en 2014.

Uno de los sectores de edad que se inician en esta modalidad de juego son jóvenes, entre 14-25 años. Las razones son diversas. La primera es su fácil manejo de las nuevas tecnologías que los convierte, por ello, en un target perfecto para las casas de apuesta online. Fácil accesibilidad, sin límite de tiempo ni horario, pueden hacerlo desde cualquier dispositivo y por cantidades pequeñas. A eso se le suma el anonimato de la red que les permite suplantar la identidad de sus padres (en caso de menores de edad) fácilmente y no tener que dar explicaciones.

Claro que nada de eso funcionaría sin otras causas más personales y que les animan a hacer esa apuesta. Como por ejemplo

jueves, 5 de enero de 2017

La responsabilidad de los padres





La  Vanguardia, 28 de Diciembre de 2016

La ministra anuncia tímidamente una sanción para los padres que no quieren saber de los excesos de sus hijos con el alcohol. Pero ese no querer saber es también un síntoma de nuestra época. Ocurre con el uso que los adolescentes hacen de las tecnologías digitales, a veces de forma abusiva ( porno online, apuestas) y ocurre también en algunas situaciones violentas (acoso escolar, ciber bullying, insultos a árbitros en partidos de fútbol infantil) donde vemos ese mirar para otro lado o incluso la complicidad con la agresión.

Pensar en las respuestas es necesario pero requiere previamente tener alguna idea de las causas.