lunes, 22 de abril de 2013

La “institución TDAH”


La “institución TDAH”

Partimos de la tesis que la institución es un discurso y por ello podemos tomar la hiperactividad como el significante amo de un discurso que tiene como efecto una nueva manera de vincularse al otro. Una manera contemporánea de responder, con el cuerpo, a la presencia del otro, sea bajo la forma verborreica del niño que no hace sino interrumpir al profesor o la desatenta de ignorarlo. En los dos casos la modalidad del vínculo nos habla de una dificultad creciente de la palabra para regular lo que se agita en el cuerpo.

La categoría TDAH, como clase capaz de “fabricar mundos”, en el sentido que da a esta expresión el filósofo y lógico Nelson Goodman, tiene hoy, más allá de su uso clasificatorio, un carácter instituyente para niños, adolescentes y ahora también adultos. El imperativo actual del funcionamiento y la optimización de las competencias aparece como un pragmatismo radical aplicado a la “gestión” del cuerpo, concebido como una máquina, conectado siempre en on y abandonado a su satisfacción autoerótica, confiando que él hallará su propia regulación.

La “institución TDAH” propone así una versión de-subjetivada del sufrimiento humano, que podría prescindir de la escucha del sujeto. Lo cierto es que en el acontecer de ese movimiento hay palabras apresadas e inscritas en el cuerpo. “Lo Real- dirá Lacan- es el misterio del cuerpo que habla”. Una dimensión de acting out se hace presente en muchos de esos niños y adolescentes, un actuar sin palabras pero no sin la relación al otro.

La cuestión no es pues la de cuestionar la existencia misma del TDAH, sería una obviedad al tratarse de un artefacto discursivo de amplio alcance http://www.nytimes.com/interactive/2013/03/31/us/adhd-in-children.html?_r=0 , sino de descompletar el diagnóstico psicopatológico y orientar la cura hacia la parte inventiva del síntoma. Entender que lo hiperactivo, en tanto acontecimiento de cuerpo, no responde a una ficción universal, sino a la manera particular en que el traumatismo de de lalengua percute en el cuerpo.

viernes, 12 de abril de 2013

Las paradojas de la notoriedad







El afán de notoriedad encuentra en nuestra sociedad un eco notable. No importa mucho el contenido o la relevancia de lo exhibido, importa más el “ruido” mediático que provoca el hecho mismo de exponerlo públicamente. Entrenadores que no aceptan una votación, políticos que se empeñan en “sostenella y no enmedalla”, actores encantados de haberse conocido, jueces en busca del estrellato, la cuestión común parece ser el “dar a verse”.

En cada caso hay una razón particular que explicaría la satisfacción derivada de esa exhibición pública, un circuito pulsional - en términos freudianos- donde el objeto escópico (la mirada) ocupa un lugar central. Mirar y ser mirado, dar a ver y hacerse mirar son declinaciones de un empuje a la satisfacción que sitúa, para cada uno de nosotros, el valor de la mirada como un objeto privilegiado. Algunos sujetos incluso organizan toda su vida alrededor de este eje central.

Junto a esa causalidad psíquica individual, encontramos hoy una lógica colectiva que convierte a este “síntoma” individual en una manifestación social notable. Nuestras vidas ya no son imaginables sin su representación permanente y de allí el éxito de todos los dispositivos que a su función original añaden alguna modalidad de transmisión de imágenes (móviles, tabletas, webcams, redes sociales).

La tesis de Debord sobre la sociedad del espectáculo (1967) decía que la identificación pasiva de las personas con el espectáculo sustituiría su hacer autentico, creando así un nuevo vinculo social mediado por las imágenes. Hoy no se trata ya únicamente de la producción mediática de otra escena, virtual y llena de mercancías con valor de fetiches (gadgets), tan real como la vida misma. Lo que constatamos es que el sujeto participa muy activamente en ese espectáculo en el que sujeto (que mira) y el objeto (mirada) no se diferencian claramente. De hecho el sujeto se confunde con la mirada misma, por un lado consume imágenes pero al tiempo es él mismo reducido a un objeto consumible o de vigilancia.

Lo que en otras épocas era una experiencia de transgresión (exhibición/voyeurismo) ha devenido un imperativo con todas sus paradojas. Unas de ellas es que detrás de esa ilusión de visibilidad y notoriedad social, muchas veces lo que encontramos es la realidad de una sociedad panóptica, donde el Ojo absoluto (Wacjman) todo lo mira y todo lo juzga.

Basta ver a esos mismos personajes populares (políticos, deportistas, actores) taparse la boca para mantener una conversación en lugares públicos. O la cesión continua y exhaustiva de información personal, sin apenas control por nuestra parte, que nos exigen para acceder a redes sociales o bienes de consumo. Desde las cámaras de Google Earth hasta Pegasus, el nuevo radar de la DGT, no queda ya un trozo de tierra sin vigilancia.

martes, 19 de marzo de 2013

¿Vamos hacia una dictadura de la transparencia?


José R. Ubieto. Psicólogo clínico y Psicoanalista

Escuchar las conversaciones privadas de un hombre público, ver en directo por TV como esposan y trasladan a un detenido, leer los documentos confidenciales entre cancilleres, curiosear en las intimidades de los famosos o localizarlos en tiempo real mediante una web radar (http://www.justspotted.com), todo eso forma parte ya de nuestra cotidianeidad.

Más allá de su legalidad, nos plantea interrogantes sobre este afán de volver todo transparente, anular los secretos, como si la vida o el sujeto mismo debieran (y pudieran) ser transparentes. ¿De donde surge ese empuje que a veces toma la forma de una “servidumbre voluntaria” (Étienne de La Boétie)?

Parece responder a una curiosa mezcla de dos satisfacciones, más o menos conscientes. Por una parte la satisfacción de la mirada que se recrea en el espectáculo mismo de las desgracias del otro, sobre todo si éste ha conocido tiempos mejores. Por otra parte el goce que resulta del juicio moral que castiga al otro por su falta, esa lección de ejemplaridad que algunos gobiernos quieren dar en ocasiones, no es ajena a una cierta satisfacción por la aplicación de la sanción misma. Kant (imperativo moral) con Sade (goce sádico) es la pareja que el psicoanalista Jacques Lacan compuso para mostrar esa doble satisfacción que encontramos en la imposición de la ley y en su reverso, la transgresión forzada.

La exigencia de transparencia se presenta como una reivindicación de la Verdad, reducida a la exactitud de lo dicho o lo visto, cuando en realidad se trata de una exigencia de uniformidad, de allí la obligación de lo “políticamente correcto”. La paradoja es que detrás de ese imperativo de transparencia, muchas veces lo que encontramos es la ilusión de una sociedad panóptica, donde el Ojo absoluto (Wacjman) todo lo vea y todo lo juzgue. Basta ver a políticos y deportistas taparse la boca para mantener una conversación telefónica en lugares públicos.

La realidad psíquica nos muestra, por el contrario, que el sujeto no puede ser transparente y que la mentira y el secreto forman parte de su humanidad misma. Un signo de progreso en los niños pequeños es cuando descubren que sus pensamientos no son transparentes para los padres y adultos. Es entonces cuando la conocida amenaza infantil (“¡pórtate bien que el niño Jesús lo ve todo!”) cae y la mentira aparece como un nuevo recurso en la relación al otro.

Desconocer esa opacidad subjetiva, que la es siempre para uno mismo, en aras de una conformidad con el sentir colectivo, sólo puede conducir a una civilización enferma ya que como declaraba Pablo Rudomin, neurólogo y premio Príncipe de Asturias “si toda la población llega a ser uniforme, le será mucho más difícil readaptarse”.

La verdad no puede ser un pretexto para instaurar una dictadura de la transparencia, entre otras cosas porque la verdad es siempre mentirosa, aunque sólo sea porque es parcial. Es siempre un medio-decir que oculta que detrás de todos los secretos que revelamos, como ocurre con las matrioskas rusas, sólo hay el vacío. Ese es el último secreto que vela la verdad.

No se trata de reivindicar el oscurantismo pero un cierto pudor es una condición de la convivencia que deberíamos preservar si no queremos vernos fagocitados por ese ojo feroz que todo lo escruta como si la vida fuera un reality show permanente.

viernes, 15 de marzo de 2013

Modo Cinismo


Desde hace un tiempo asistimos a fenómenos, en diversos ámbitos (moda, televisión, ocio) que tienen como punto común la banalización de la violencia o de la precariedad social y personal. Recientemente veíamos cómo la moda de las pasarelas siniestras se extiende en diversas ciudades con modelos encapuchados como verdugos, coqueteando en su maquillaje con la muerte o con el cuerpo envuelto.
 

En la televisión y el mercado de los videojuegos triunfan las propuestas donde la violencia simulada (tertulias alborotadas, acciones violentas en los juegos, combates en el límite entre la ficción y la realidad) es el principal atractivo y estímulo para sus consumidores.
 
Un juego de mesa, que triunfa en Francia, propone una versión postmoderna y posthumana del contrato social. “Plan social”, este es su nombre, es un juego de cartas que según dicen sus promotores “despertara vuestros instintos depredadores y vuestra crueldad intrínseca”. Todos los jugadores son accionistas y el primero que consiga desembarazarse de todos sus asalariados consigue su "Plan social" y puede deslocalizar su empresa en un país “totalitario donde la mano de obra sea un buen negocio” (sic). Añade, como invocación que “la fuerza del liberalismo sea con vosotros” y para muestra de su humor negro asegura, en aras de la evidencia científica, que el juego ha sido probado con animales.
 
Podríamos continuar la lista con la serie de videos de YouTube donde hay una burla y recreación de la precariedad y de la violencia como patrón de relación pero la pregunta que nos surge es acerca del origen y del límite de este proceso de banalización y cinismo.
 
Una primera hipótesis es que el empuje al cinismo va parejo con el declive de la confianza. La confianza es un elemento clave en la génesis y el mantenimiento de un vínculo, social o personal. Sin ella la convivencia se resiente gravemente y aparece la desafección, la indiferencia o directamente la hostilidad ante las propuestas del otro. Hoy vemos como la confianza funciona como una especie de activo toxico, aquello que debería ser un bien social aparece como un elemento nocivo al perder todas sus garantías. Lo vemos en el campo de las finanzas pero también en el político, en la religión e incluso en los llamados sistemas expertos: docentes, médicos, científicos,..

La confianza se genera a partir de una suposición de saber, le suponemos al otro (financiero, político, clínico, maestro) un saber sobre aquel ámbito en que le confiamos algo (ahorros, gobierno, salud, educación) y eso produce una cierta obediencia y creencia en sus indicaciones. Hoy nos volvemos más incrédulos y aceptamos mejor el cinismo como la salida normal: puesto que no hay nada rescatable en el vínculo al otro, sólo nos queda la búsqueda individual de nuestra satisfacción, y para ello no nos faltan objetos: gadgets, tóxicos, comida...Las reivindicaciones, con carácter de exigencia e incluso las manifestaciones de violencia en algunos lugares (escuelas, hospitales), muestran la deriva de esa desconfianza, muchas hechas en nombre del derecho a consumir como derecho “básico” de nuestras vidas de consumo (Bauman).
 
La satisfacción que encontramos en estos fenómenos de recreación de la violencia es una solución fallida a la impotencia, social y personal, en la que nuestra época aborda

lunes, 25 de febrero de 2013

Vergüenza y angustia



La Vanguardia. Tendencias. Viernes, 22 de febrero de 2013


José R. Ubieto. Psicoanalista


“Señor, no sobreviviré a esta desgracia. Tengo honor y una reputación que perder”. Estas palabras, puestas en boca de Vatel, cocinero del Gran Condé, por Madame de Sévigné, fueron el preludio de su posterior suicidio al no poder cumplir con sus obligaciones en el festín con el que el príncipe quería seducir al rey francés. “No hay vida sin honor” sería su lema, muy distinto del de su anterior señor, el superintendente de finanzas Fouquet, arrestado por malversación de fondos.

La vergüenza es un sentimiento que incluye la mirada del otro. Sentimos vergüenza cuando el otro está presente y nos sorprende en una satisfacción íntima. Hoy vemos, con los casos de corrupción, cómo ese pudor es un valor en declive y por ello el reconocimiento de la falta o la petición de disculpas públicas inexistente. “Hay que decir que morir de vergüenza es un efecto que raramente se consigue”  anticipaba Lacan en 1970.

Lo que cotiza al alza es, más bien, la desinhibición, ser un poco sin-vergüenza en la escena pública. Exhibicionismo y abusos en las redes sociales, personajes televisivos que pueblan los reality shows, -siempre dispuestos a mostrarnos sus vergüenzas íntimas- e imputados y condenados por corrupción inclinados primero a exhibir su poder y luego a mentir y exculparse sin pudor alguno.

No parece haber en la mayoría de estos casos acuse de recibo subjetivo de ninguna pérdida, condición indispensable (pero no suficiente) para rectificar la posición. La mala reputación resulta efímera y reciclable en la vorágine de las noticias y acontecimientos. El Greed is good (La avidez está bien) de Gekko, protagonista del film Wall Street, ha tomado el relevo del honor como brújula.

Donde antes la mirada del Otro avergonzaba, ahora es la nuestra que goza mirando el espectáculo y eso, sin duda, explica algo de la tolerancia social que ha habido. La crisis, con sus pérdidas, ha puesto de manifiesto que el impudor de unos constituye la violación del pudor de otros y de allí la actual rabia y protesta de buena parte de la ciudadanía avergonzada.

Correlativamente a este declive de la responsabilidad (responder de lo que uno hace o dice) otro afecto se hace más presente en nuestras vidas: la angustia. Afecto que no engaña sobre su relación a lo más íntimo de cada uno y que toma formas variadas: ataque de pánico, inquietud en el cuerpo o sentimiento de vacío que, en casos extremos, puede empujar a alguien al suicidio. Los casos de desahucios lo muestran de manera dramática. En ellos el goce de la codicia encuentra su reverso, allí sí hay pérdida real y por tanto un vacio en el tener y en el ser del sujeto “desahuciado”.

¿Cómo recuperar la función social de la vergüenza, factor clave en la convivencia? Las recientes iniciativas de autoregulación por parte de estudiantes en relación al uso de los Informers, al igual que la voz firme de algunos líderes de movimientos sociales son buenos ejemplos –en ámbitos diferentes- para recuperar la dignidad.

lunes, 11 de febrero de 2013

Debate sobre el TDAH en Catalunya Radio


 

Parlem del trastorn per dèficit d'atenció amb hiperactivitat

11/02/2013

El matí de Catalunya Ràdio

Manel Fuentes analitza les causes i els problemes que ocasiona el TDAH amb Joan Ramon Laporte, catedràtic de Farmacologia de la UAB i director de l'Institut Català de Farmacologia; José Ramon Ubieto, psicòleg clínic i psicoanalista i Josep Antoni Ramos Quiroga, psiquiatre i coordinador del programa de TDAH de l'Hospital Universitari Vall d'Hebron.

El audio del debate esta disponible en la web de la emisora:

http://www.catradio.cat/audio/703559/Parlem-del-trastorn-per-deficit-datencio-amb-hiperactivitat


martes, 5 de febrero de 2013

El porvenir de la salud mental en manos de Nuka



Obsoleto el modelo paternalista que rigió la relación asistencial clínica, y también la educativa y social, hoy se consolida un nuevo paradigma de abordaje del malestar psíquico. Fruto de la alianza entre las “neurociencias de éxito” (hay avances científicos serios en este campo, más discretos) y la dominante y omnipresente reingeniería social.

Su característica principal es renunciar a escuchar al sujeto, cerrándole la boca con el abuso de la medicación y el mal uso de los protocolos. Coherente con su reducción del sujeto al hombre neuronal (“Y el cerebro creo al hombre” Damasio dixit).

Sus efectos secundarios son ya una realidad en los dispositivos asistenciales: desconfianza de los pacientes, posición defensiva de los profesionales, aumento de la burocratización y debilitamiento del vínculo transferencial.

Se trata de un paradigma que deja solo al sujeto frente a su dolor y genera odio porque transforma la mirada inquisitiva del psi en una nominación degradante, vía la etiqueta diagnostica o incluso el insulto, menos sutil (simulador, tramposo,..).

La salud es hoy un asunto público, forma parte de la política y también del negocio. Es, sin duda, un factor clave de la economía como lo muestran las cifras astronómicas de la industria farmacéutica y las empresas de biotecnología.

Eptisa Casta Salud, división del grupo de ingeniería Eptisa, es una de las empresas, participadas por fondos de inversión, que está especializándose en la gestión privada de la salud mental en nuestro país. En la actualidad dispone de 5 centros de salud mental con 1.000 camas y 450 trabajadores en Asturias, Ávila, Madrid y el País Vasco. Combina esta actividad con estudios de mercado, consultoría en salud mental y la distribución de metadona para los centros del Instituto de Adicciones de Madrid salud.

Sus responsables ejecutivos ponen el énfasis en la innovación que suponen sus métodos, que incluyen lugares de práctica para estudiantes universitarios (UCM y UAM) y la joya de la corona: el robot terapéutico japonés de nombre Nuka. Con la forma de una foca bebe está dotado de cinco sensores (tacto, luz, audición, temperatura y postura) que le permiten interactuar con los pacientes, estimulándolos y a la vez relajándolos cuando procede. Incorpora registros positivos y negativos de los pacientes y los procesa para establecer un feed-back con ellos.

Experimentado por primera vez en Fukushima, con los ancianos supervivientes del tsunami, a los que ayudó a sobrevivir al trauma de la catástrofe, se ofrece ahora como el partener del malestar psíquico. Cumple bien con los requisitos del método LEAN, referencia clave en la reingeniería: barato (para la empresa gratis ya que sus 60.000 euros de coste los financiamos los contribuyentes europeos), de “probada” eficacia empírica (avalado por el Centro de Investigación de Enfermedades neurológicas de la Fundación Reina Sofía), extremadamente rentable (sustituye el trabajo de varios cuidadores y terapeutas) y con un gran porvenir en la expansión prevista de la empresa en Europa del este y Latinoamérica.

El hombre neuronal cifrado en los 5 registros de Nuka, traumatizado por el tsunami de la hipermodernidad, está en manos de una solicita foca-bebé que al modo de los actuales servicios de atención al cliente proponen protocolizar la demanda eliminado cualquier desperdicio (la muda, significante amo en el método LEAN) que la singularidad pudiera hacer emerger.

domingo, 27 de enero de 2013

Como sea, pero que funcione




La Vanguardia, Tendencias, sábado 26 de enero de 2013

La sociedad dopada

José Ramón Ubieto. Psicoanalista

La confesión de Lance Armstrong resulta un hecho revelador del creciente “dopaje” en muchos ámbitos de nuestra vida, no sólo en el deporte. Recientemente Alan Schwarz, periodista del New York Times, señalaba, en un interesante reportaje sobre el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad(“Attention Disorder or Not, Pills to Help in School”), el uso creciente de los psicoestimulantes en niños procedentes de barrios desfavorecidos como estímulo de mejora, independientemente de si cumplen o no el diagnóstico. Se trata de alumnos que presentan dificultades escolares, con bajos aprendizajes y problemas de conducta. Este hecho tiene un antecedente en el uso “cosmético” del Prozac y otros psicótropos usados por ejecutivos y profesionales liberales como refuerzo químico para afrontar la tensión de su tarea profesional.

Es conocido también el tráfico de esteroides y anabolizantes entre las tropas militares, destacadas en países en guerra, como sustancias estimulantes y fortalecedoras. A la lista podemos añadir el consumo de viagra por parte de jóvenes para garantizarse una performance sexual, compatible con el ritmo frenético de la fiesta. Sin olvidar la ingesta regular y en aumento de otras sustancias estimulantes (alcohol, cocaína).

Este consumo generalizado surge del empuje al goce instantáneo como vía de la búsqueda de la excelencia y la felicidad. Promueve así un régimen de autoerotismo que abandona a los cuerpos a sí mismos, sin más regulación ni mediación que aquella que deriva del cuerpo mismo. Eso supone gozar sin otro límite que la resistencia del cuerpo, hasta que aguante o explote como le sucedió al aspirante ruso al título mundial de sauna, Vladimir Ladyschenski, que en agosto de 2010, sufrió un colapso y falleció en el mismo lugar de la competición tras alcanzar la final.

El imperativo del funcionamiento aparece aquí como un pragmatismo radical aplicado a la “gestión” del cuerpo como si se tratase de una máquina, conectado siempre en on. Se revela como un ideal social cuya faz positiva es la excelencia y el triunfo pero Freud nos recordaba que todo ideal tiene su reverso y casos como el de Armstrong –no por casualidad el ciclismo requiere del máximo esfuerzo- nos muestran ese otro lado más oscuro. Estos días hemos conocido también que las muertes por suicidio entre los militares norteamericanos, jóvenes que someten su cuerpo al máximo rendimiento, ya superan las bajas por combate.

lunes, 21 de enero de 2013

Sin límites. Acerca de la corrupción



José Ramón Ubieto. Psicoanalista

La corrupción tiene una doble significación: abuso de poder para beneficio personal y degradación del cuerpo social y de los lazos comunitarios. No es un invento moderno ya que ha estado presente en cada época y en cada régimen con sus particularidades. Una diferencia es que las formas del poder autocráticas concentran poder y corrupción en unos pocos (inmunes) mientras que las democráticas la diseminan más. Tampoco hay que desdeñar el hecho de que sectores amplios de la población participan en ella si bien en mucha menor intensidad (dinero negro, pagos sin factura) que las elites políticas y financieras.

Quizás por ello conviene preguntarnos qué tenemos que ver los sujetos con ese fenómeno, en qué medida la corrupción forma parte de nuestra realidad psíquica. Toda persona para devenir un ser social debe pasar por el lenguaje. Fuera de él queda el niño-lobo reducido a su animalidad. En ese paso, señala Freud, perdemos algo de la satisfacción original inmediata. Hegel lo decía con otras palabras: el lenguaje es el asesinato de la cosa. Nuestra tarea vital será recuperar ese objeto perdido y mítico, colmar esa falta que nos constituye como seres hablantes. Para ello no nos faltan objetos para comer, tragar, expulsar, mirar, oír, tocar, acumular.

Nuestra época además exacerba esa búsqueda al hacer del gozar al máximo un imperativo que nos hiperactiva cada día más (Enjoy!). Ese empuje a la satisfacción, intensa e inmediata, encuentra en la acumulación de objetos (dinero, propiedades) un destino codiciado. Si además podemos hacerlo sin pagar peaje, clandestinamente, el goce es mayor.

Sólo las normas familiares y educativas primero, y las sociales después, regulan ese empuje y hacen que cada uno deba ceder algo de esa satisfacción para así lograr su inserción social en la escuela, la familia o la comunidad. El ejemplo princeps es el control de esfínteres por ser la primera coacción educativa: les pedimos a los niños que renuncien al placer de hacérselo encima para regularlo y depositarlo en el tiempo y en el lugar adecuado. Es evidente que algunos se resisten a ceder esa satisfacción y buscan siempre las vías para ahorrársela y acumular los beneficios.
La corrupción supone elidir esa regulación, obtener la satisfacción clandestinamente y sin el tributo que implica la convivencia y las normas que la rigen. En ese viaje siempre hay cómplices, que a veces se sienten menos beneficiados, sin una parte del goce que “les corresponde” y por ello denuncian el hecho.

Cierta cuota de corrupción es inherente, pues, al lazo social por formar parte de lo más íntimo del sujeto. Confiar en la ética personal de cada dirigente es necesario pero claramente insuficiente. Hace falta que los instrumentos de regulación y control del ejercicio del poder (fiscalización, sanciones) sean suficientes para acotarla y reducir sus daños.

No es casualidad que nuestra época esté tan marcada por decisiones cruciales que se tomaron en los años 80 a propósito de la desregulación del sistema financiero y sus consecuencias posteriores como la derogatoria de la Ley Glass-Steagall en 1999. La corrupción actual, política y financiera, es sin duda una de las herencias, junto al aumento de la pobreza y la desigualdad.

lunes, 14 de enero de 2013

Violencias invisibles




José Ramón Ubieto. Psicoanalista

El caso de los hermanos  Ruth y José o de Miriam, todos ellos niños asesinados por sus progenitores o cuidadores adultos, es una metáfora dramática de la invisibilidad y anonimato en que se ejercita la violencia contra los niños. Es un caso extremo pero ni mucho menos único. Cada día miles de niños en nuestro país sufren en silencio esa violencia por parte de sus progenitores, generalmente del padre, o de otros familiares con los que conviven.

En ocasiones se trata de una violencia física que deja huellas corporales y termina por detectarse. Muchas otras es una violencia más sutil, fruto de la negligencia o del maltrato psicológico intencionado o derivado de una patología mental grave.

Freud nos mostró los diferentes lugares que toman los hijos en la subjetividad de los padres y es por eso que la incidencia de esta violencia en un niño, si bien es siempre grave, en cada caso toma rasgos particulares, dependiendo de otros muchos factores (duración, actitud de los otros familiares, apoyo social, respuesta subjetiva de cada uno). 

La invisibilidad de esta violencia la hace más persistente y para algunas familias constituye su clave secreta, el lazo que las cohesiona, alrededor del cual la familia se mantiene unida y muda. A veces pasa un tiempo largo hasta que esa violencia “estalla” y surge como síntoma insoportable para alguien, habitualmente un hijo/a adolescente. Este vínculo paradójico, en que violencia y lazo afectivo se conjugan, produce efectos duraderos en los niños y a veces sólo una posterior ruptura permite tratarlos adecuadamente.

Como toda violencia, no se reduce al acto agresivo. Hay siempre una lógica y un proceso que puede sostenerse en discursos religiosos o culturales o en un odio feroz de carácter misógino. Son discursos que sirven al agresor para “legitimar” su acto y velar de paso algo del horror en juego. La ruptura, por parte de la mujer, de la relación de pareja quiebra esa homeostasis patológica y es vivida por el hombre como un abandono insoportable. Es entonces “en los confines donde la palabra dimite, donde empieza el dominio de la violencia que reina ya allí, incluso sin que se la provoque” (Jacques Lacan).

Fue Medea quien, despechada por el abandono de Jasón, mató a sus hijos, su bien más preciado como madre. De esta manera golpeó al hombre allí donde más podía dolerle en su condición de padre. Hoy cada nueva Medea nos conmociona por su excepcionalidad pero la regla, a menudo invisible, es otra.

martes, 8 de enero de 2013

TRASTORNS, MALTESTARS I DIVERSITAT. COM ABORDEM EL TDAH ?


TRASTORNS, MALTESTARS I DIVERSITAT. COM ABORDEM EL TDAH ?
24 i 25 de gener de 2013

LLOC: Il•lustre Col•legi d’Advocats de Barcelona (ICAB)


Cada època es confronta a la tensió entre allò que emergeix com a novetat i allò que roman invariable. Nens moguts i desatents en relació als aprenentatges n’hi ha hagut sempre. La novetat rau en la mentalitat contemporània, lligada a la pressa i a una noció del temps que no contempla l’espera ni el temps per a comprendre. Aquesta nova mentalitat hiperactiva que abasta el conjunt de la societat dona un nom al patiment dels nens i adolescents lligat als aprenentatges: TDAH, on conflueixen una diversitat de malestars i trastorns que cal esbrinar.

No es tracta doncs d’un judici sobre l’existència o no del TDAH sinó de comprendre, més enllà de la classificació diagnostica, a què al•ludeix?, Com i quan es pot detectar a l’escola, família, serveis de salut i d’atenció precoç? Com es diagnostica i quines implicacions legals, familiars i psicològiques té? Com abordar aquestes problemàtiques amb una perspectiva interdisciplinària que no es redueixi a un enfocament farmacològic i contempli altres estratègies educatives, clíniques i familiars? De quina manera podem conjugar una resposta efectiva per assegurar el dret a l’educció de tots els nostres infants i joves, amb la no estigmatització , la no discriminació, i amb el respecte absolut a tots els seus drets?

Aquestes Jornades volen ser un espai de reflexió al voltant d’aquests interrogants. Un i debat obert i interdisciplinari entre professionals de l’educació, famílies, juristes, metges/ses, psicòlegs/es, psiquiatres i treballadors/es socials concernits per aquesta problemàtica i per la seva diversitat.

PROGRAMA
Dijous 24

9.00 a 9:15    Registre de participants i entrega de documentació

9:15 a 10:00     Inauguració
Irma Rognoni, Regidora de Família, Infància, Usos del Temps i Discapacitats de l’Ajuntament de Barcelona.
Carme Gómez-Granell, Directora de l’ Institut d’Infància i Món Urbà (CIIMU).
Xavier Campà, jurista expert en infància i president de la Secció d’Infància d d’Infància de l’Il•lustre Col•legi d’Advocats de Barcelona (ICAB
10:00 a 11:30    Conferència Inaugural:

“CIENCIA Y SUBJETIVIDAD.El cas del TDAH “

Javier Peteiro. Metge.  Cap de la Secció de bioquímica del Complex Hospitalari de A Coruña. Autor de "El autoritarismo científico"

Presenta: José Ramón Ubieto. Psicoanalista. Psicòleg dels Serveis Socials de l’Ajuntament de Barcelona.

11:30 a 12:00    PAUSA – CAFÈ


12:00 a 14:00    Taula Rodona: “Noves mentalitats: infants poc atents i molt moguts”
Presenta i Modera: Montserrat Tur. Jurista experta en família i infància.i Secretària de la Secció d’Infància de l’Il•lustre Col•legi d’Advocats de Barcelona (ICAB).


 Intervenen:

“TDAH, de la noció de dèficit a l'escletxa digital”
Josep Moya. Psiquiatra, psicoanalista. Coordinador de l’Observatori de Salut Mental de Catalunya (OSAMCAT).

“La petita xarxa d'acompanyament: una experiència educativa per escoltar i tractar els problemes de regulació del comportament a l’escola”
Enric Bolea, Psicopedagog i Psicòleg. Coordinador del Servei Educatiu Específic en els Trastorns del Desenvolupament i de Conducta del Baix Llobregat (SEETDiC- Baix Llobregat). Professor Consultor de la Universitat Oberta de Catalunya.

FILA CERO:

Marga Gibert Coordinadora del CDIAP APINAS (Anoia) i membre de la Junta de l’Associació Catalana d’Atenció Precoç
Anna López. Presidenta de l’Associació TDAH Vallés
Joan Puig. Director Escola Sunion
Coral Regi, Directora de la Escola Virolai.
Imma Sau Pediatra del Cap de Santa Coloma de Farners

Divendres 25

9:00 a 11:00    Taula rodona: “Implicacions legals i psicosocials del diagnòstic i tractament TDAH”
Presenta i modera: Rosa Bertran. Advocada i vice-presidenta de la Secció d’Infància de d’Infància de l’Il•lustre Col•legi d’Advocats de Barcelona (ICAB

Intervenen:

" TDAH: ¿Inquietudes o movimientos? ¿Niños o diagnósticos?"
Susana Brignoni. Psicòloga Clínica. Psicoanalista. Coordinadora del Servei d’Assessorament a Residències de la DGAIA de la Fundació Nou Barris per a la Salut Mental.

Drets dels infants i joves amb TDAH a l’escola, diagnòstic i mesures.
Montserrat Tur. Advocada i mediadora familiar. Experta en dret de família i infància.  Secretària de la Secció d’Infància de l’Il•lustre Col•legi d’Advocats de Barcelona (ICAB).

Eva García. Jurista i Inspectora de l’Autoritat Catalana de Protecció de Dades.

FILA CERO:
Isabel Miralles. Doctora en dret i professora titular de dret civil de la UB.
Maria Dolors Viñas i Maestre. Magistrada de la Sala 18 de família de l’Audiència Provincial de Barcelona.
Angel Edo. Pediatra del CAP Carmel
Segundo Moyano. Educador social. Professor de la UOC
Montserrat Pàmias. Presidenta de la Societat Catalana de Psiquiatria infanto-juvenil

11:00 a 11:30     PAUSA - CAFÈ

11:30 a 13:30    Taula rodona: “Respostes assistencials i educatives als malestars ‘hiperactius’”

Presenta i modera: Francesc Vilà. Membre del Consell Assessor de Polítiques Socials i Familiars (CAPSiF) de la Generalitat de Catalunya i Director sociosanitari de la Fundació Cassià Just.

Intervenen:


"Problemes de comportament en l’entorn de l’aula"
Concha Fernández. Directora de l’Institut Menéndez y Pelayo, professora de Filosofia i autora de “El aula desierta”.

“Medicalització dels nens, els joves i l'escola: el TDAH”
Joan-Ramon Laporte. Catedràtic de Terapèutica i Farmacologia Clínica de la UAB

“Com donar-se el temps per escoltar als nens i adolescents “hiperactius”?
José Ramón Ubieto. Psicoanalista. Psicòleg dels Serveis Socials de l’Ajuntament de Barcelona.


FILA CERO:

Ramon Almirall. Psicòleg i psicopedagog (EAP Horta-Guinardó). Coordinador del Programa Interxarxes.
Jaume Francesch, psicopedagog de l' EAP de Martorell i President de l’Associació de Psicopedagogs de Catalunya
Gemma Garcia. Mestra i antropòloga. Inspectora d’Educació.
Rosa Ma. Miró. Pedagoga i Vice-Presidenta de la Xarxa d’Innovació Pedagògica. Consultora de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).
Xavier Puigdollers. Jurista, Expert en infància i Director Gral. d’Afers Religiosos.


CLOENDA.
CARME GOMEZ GRANELL. Directora del CIIMU
EUDALD VENDRELL, VICE-DEGÀ DE L’ICAB.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

¿Siempre hay una causa? Razones de una masacre




La Vanguardia, Tendencias. Miércoles 19 de diciembre de 2012



¿Siempre hay una causa? Razones de una masacre

JOSÉ R. UBIETO. Psicoanalista



El asesinato de  28 personas, entre ellas 20 niños, por parte de Adam Lanza,  joven norteamericano de 20 años, deja abiertos muchos interrogantes sobre sus razones. Freud nos propuso, para entender la realidad psíquica, distinguir entre la causa, en singular, y las condiciones, en plural. Las decisiones que uno toma, como en este caso perpetrar una masacre, contemplan siempre esa doble vertiente.


Todos estamos sujetos a unas condiciones que rigen en nuestro entorno, desde el más próximo (familiar) hasta el más amplio (sociedad) incluyendo todos esos ámbitos intermedios (vecindario, ciudad) en el que nos socializamos. Allí encontramos valores y normas legitimadas y establecidas que nos incumben como miembros de esa comunidad. En el caso que nos ocupa esas condiciones incluyen el valor social y legal que tiene la tenencia de armas y su uso, legitimado por la propia constitución, como medio de autodefensa. En otro artículo nos referimos a ello para entender las raíces de la violencia en la sociedad norteamericana.


Esas condiciones, universales en una sociedad pero diferentes de otras comunidades y países, nos permiten situar las causas particulares que concurren en cada caso, bajo la forma de un trastorno mental, una desinhibición favorecida por el consumo de drogas o la inducción fanática de un acto de odio.


Los datos que tenemos hasta ahora nos hablan de un joven retraído, aislado socialmente,  que ocupaba los asientos de la clase cercanos a la puerta y cuyo mutismo y evitación de la atención de los otros era notable. “Plano afectivamente” según palabras de uno de sus profesores e irritado ante las risas de sus compañeros pero con excelentes resultados en matemáticas. En el anuario escolar su foto inexistente se sustituía por una anotación “camera shy” (tímido ante la cámara).

 Hijo de padres separados, convivía con la madre, coleccionista de armas que alentaba a sus hijos a las prácticas de tiro en un lugar donde se encuentran muchos entusiastas de las armas. Parece que tanto ella como su hijo presentaban dificultades psicológicas que habían ocasionado la exclusión de la escuela en la que atentó, si bien no queda claro si la decisión la tomó la escuela o la propia madre, insatisfecha con el sistema escolar.


La decisión de volver a la escuela en la que parece no encontró un lugar de acogida y elegir a los niños como víctimas preferentes, nos da la pista de una trama mental, de evolución seguramente larga, y en la que esos niños adquieren un significado especialmente odioso e insoportable para él. Su función de dobles infantiles de él mismo los hacían propicios para este sacrificio y podrían explicar también que él mismo se suicidara posteriormente (al matar al doble es uno mismo que desaparece).


Esta característica podría explicar también por qué no se han encontrado escritos, videos o mensajes, como en la mayoría de matanzas, ya que en este caso el registro imaginario de la tensión psíquica (duelo mortal entre él o su imagen) prevalece claramente sobre otros registros simbólicos que implicarían referencias externas (racistas, ideológicas, religiosas). Sus graves dificultades con la propia imagen abundan en ello.


Prevenir el pasaje al acto de una persona como Adam Lanza no resulta fácil. Hay que estar atentos a su sufrimiento y ofrecerle respuestas de acogida, a él y a su familia. El acceso fácil y entusiasta a las armas en su medio familiar no ayuda a que ese malestar encuentre otras salidas que no sean las más destructivas.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Las raíces de la violencia



La Vanguardia, Internacional. Sábado 15 de diciembre de 2012

Las raíces de la violencia
JOSÉ R. UBIETO. Psicoanalista


La matanza de Connecticut confronta de nuevo a la sociedad norteamericana al viejo debate sobre la tenencia de armas por parte de la población civil. Sin datos suficientes sobre los motivos del autor del tiroteo, luego suicidado,  todo apunta a otro episodio de la serie de matanzas escolares, nada infrecuentes en ese país. ¿Cómo es posible que tras tantas víctimas, la mayoría niños y jóvenes, no haya cambios legales?

La repetición de un fenómeno implica la existencia de una ley que permite explicarlo. Cuando se trata de fenómenos sociales la causa es múltiple y eso incluye desde la existencia de un trastorno mental, el acceso fácil a las armas de fuego o la tradición violenta de una sociedad como la norteamericana.

Las raíces de la violencia se hunden en lo más intimo del sujeto y también de las comunidades en que habita, hasta el punto que el filosofo W. Benjamin decía que la violencia es ella misma fundadora y conservadora del derecho y por ella existen las fronteras.

El caso de los EEUU es paradigmático de este hecho, destino de poblaciones huidas de Europa, cuyas instituciones los excluían, llegaron allí buscando la oposición a la cultura de la aristocrática Europa en la Naturaleza libre, recreada en los mitos de la frontera salvaje del oeste. Fue una epopeya de conquista y auto salvación que sigue impregnando la mentalidad de sus habitantes. La Asociación Nacional del Rifle vela, mejor que nadie, por la preservación de esas raíces.

Pero los usos y costumbres de una sociedad requieren, para perdurar, algo más que un relato de viejas epopeyas, requieren la existencia de un discurso legitimador que justifique moralmente las conductas y que contribuya, además, a la satisfacción personal y comunitaria. Richard Hofstadter (“Anti-intelectualismo en la vida norteamericana”) nos ilustra sobre los apoyos iniciales que encontraron los primeros colonos en el evangelicalismo  y el primitivismo. Más tarde se impuso el lado práctico de la vida, con el mito del negocio, del self made man, el hombre hecho a sí mismo que supera todas las adversidades. Ese ideal del individualismo invadió todos los aspectos de la vida, incluidos por supuesto los de la seguridad personal.

Lo militar se constituyó en virtud cívica y las guerras y valores viriles pusieron el intelecto contra las cuerdas. La posesión de armas está pues en la raíz misma de la creación y sostenimiento de esa sociedad. Cada uno debe responder de él mismo y de los suyos frente a la siempre permanente amenaza externa.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Los hombres ya no son lo que eran



La Vanguardia, Cultura. 4 de diciembre de 2012



Y el mundo de nuestro siglo XXI tampoco. El anuncio del psicoanalista Jacques Lacan (1938) del declive de la imagen social del padre fue ratificado veinte años más tarde por Alexander Kojève en sus reflexiones sobre los enigmas de la masculinidad. Inspirado por las entonces exitosas novelas de Françoise Sagan (Buenos días tristeza y Una cierta mirada) intuyó que la uniformización de los sexos, de influencia norteamericana, llevaría incluso a la desaparición de lo masculino, tal como lo habíamos conocido hasta entonces.

Fue Marco Ferreri quien filmó mejor que nadie esa pérdida de los atributos fálicos en su “Adiós al macho” encarnándolo en un joven e imponente Depardieu, atribulado por la pujanza de lo femenino. Como ven, la historia viene de lejos.

La tesis de Lacan plantea una relación estrecha entre los dos declives: el paterno y el  masculino. El hombre, desprovisto de los atributos patriarcales, pierde también su virilidad. Es por ello que las nuevas masculinidades ponen el acento en recuperarla a partir de la solución del ”buen padre”. Aquel que redefine su masculinidad a partir de la llamada parentalidad positiva, una nueva manera de ejercer el rol de padre tomando en cuenta los afectos como guía de actuación y el respeto y complicidad con la pareja. Se ofrece como antídoto a la guerra de los sexos.

Esta crisis afecta especialmente a los varones de 35-45 años que se encuentran algo alejados del vigor juvenil, y un tanto agobiados en sus performances como padres y esposos o amantes ocasionales. Su testimonio es inequívoco, a veces se sienten inhibidos frente al otro sexo por ese nuevo papel más protagonista de la mujer, que algunos perciben como un quedar relegados. ¿Cómo responder a esa interpelación de la pareja que les conmina a hablar de lo que no funciona, ellos que huyen de las preguntas “trampa” que siempre terminan en un impasse?

Otros se quejan de su infantilización al percibir su “inutilidad” en las nuevas tareas domesticas o de cuidado parental y el reproche de la mujer que los trata como un hijo más. Muchos sienten la irritación de este cambio y tras la respuesta inicial de perplejidad, puede surgir otra agresiva o de ruptura.

Ellas también tienen sus laberintos y algunas, al promover su independencia, no evitan encontrarse con paradojas como el volverse más dependientes de sus hijos a cargo.
Los retazos de virilidad que destila la trilogía Cincuenta sombras de Grey quizás no sean ajenos a este declive. Ellos, en cambio, prefieren la soledad del cibersexo.

lunes, 3 de diciembre de 2012

EL TABÚ DEL AMOR


José R. Ubieto


J-A. Miller plantea la acción lacaniana como una interpretación, más que un ataque o una defensa, del malestar contemporáneo. Hay que hablar la lengua del otro para decirle lo que no quiere saber del real que emerge en los “síntomas sociales”.

El asesinato, hace unos días, de la niña de 13 años en Albacete ha resucitado un viejo debate a propósito de la llamada violencia de género. Las encuestas sobre adolescentes ponen de manifiesto la pervivencia, en algunos grupos, de una idea del amor romántico que los lleva a creer que los rasgos celotípicos de sus parejas - y la violencia que a veces comportan- son signos de una pasión por ellas. A pesar de ello los “expertos” niegan indignados el uso de la palabra amor para hablar de esta violencia, aunque sea con epítetos como patológico o obsesivo, ya que su benevolencia, dicen, “dulcifica el drama y el crimen”.

Tampoco parecen tener en cuenta la clínica y la práctica de muchos profesionales que constatan en mujeres jóvenes y adultas los afectos jugados en la relación al partenaire, esos signos de amor que nunca llegan. La única explicación posible, para ellos, es el ejercicio del poder del “hombre que impone su mando y su violencia machista”. Hablar de amor es pues un tabú, y debe quedar fuera del discurso políticamente correcto en materia de violencia de género.

Lacan nos da indicaciones precisas para interpretar este fenómeno cuando habla del estrago en la relación madre-hija que consiste en una fijación a la ligazón-madre preedípica, figura maternal todopoderosa. A eso se refiere con lo que llama esperar subsistencia de la madre, es decir, no soltarse de esa posición. No abandonar la ligazón-madre es quedar condenada a la decepción y la hostilidad.

Como describe muy bien M. Duras en su novela El Amante: “Mi madre, mi amor, mi increíble pinta con las medias de algodón zurcidas por Dô, en los trópicos sigue creyendo que hay que ponerse medias para ser la señora directora de la escuela, vestidos lamentables, deformados, remendados por Dô (…) nos avergüenza, me avergüenza en la calle delante del instituto, cuando llega en su B. 12 delante del instituto todo el mundo la mira, ella no se da cuenta de nada, nunca, está para encerrar, para apalizar, para matar. Me mira, dice: quizás tú te salgas de eso. Día y noche la idea fija. No se trata de que sea necesario conseguir algo, sino de que es necesario salirse de donde se está”

Como el marido hereda esas malas relaciones, encontramos aquí otra forma del estrago cuando la mujer accede a ocupar el lugar de objeto del fantasma del partener-estrago sin “límites a las concesiones que una mujer puede hacer por un hombre”. Este sacrificio de la mujer tiene sin duda un beneficio identitario claro que la hace además única para su partener. Ese es el drama que escuchamos en muchas mujeres maltratadas. Esa exigencia de ser amada como la única, infinitiza la espera de un signo de amor que nunca llega y que a veces desemboca en lo peor. Aquí el ser amada anula su castración, su soledad en el goce femenino.

Publicado en:  http://www.blogelp.com/index.php/cartas-de-almor-aperiodico-de-6

lunes, 26 de noviembre de 2012

La angustia de las influencias. El joven Van Dyck en el Prado



LA VANGUARDIA, Cultura / 17 de noviembre de 2012


José Ramón Ubieto

Todo creador afronta, en sus inicios especialmente, el temor de la falta de originalidad. ¿Cómo pintar después de Rubens o escribir después de Borges o tocar el celo después de Pau Casals? La figura del padre artístico se proyecta sobre cada nuevo autor provocando lo que el crítico Harold Bloom nombró, en los años 70, como el síndrome de la angustia de las influencias en un famoso libro de igual título.

A menudo escuchamos a algunos creadores que se resisten a conocer a sus antecesores para de esta manera evitar su influencia. Tarea vana ya que las influencias, cuando se trata de grandes creadores, impregnan -a menudo sin ser conscientes de ello- nuestro entorno cultural. Bloom concluye que todo nuevo autor está condenado, en su crítica o en su versión alternativa, a interpretar al antecesor. Y en esa interpretación reside su diferencia.

Jacques Lacan, al referirse al padre -si bien en otro contexto- decía que se puede prescindir del padre a condición de servirse de él. Es decir que mantener la idea de una originalidad ex.nihilo, de una creación sin deuda no deja de ser una ilusión del yo.  Más vale pensar que para ser un auctor (aquel que crea e inventa) hay que pasar por el padre, “usar” su herencia y transformar, por las vías particulares que uno encuentra, los materiales recibidos. Es en la repetición donde surge la diferencia que hace a la obra propia.

Matar al padre implica asumir la falta de una originalidad absoluta, aquella que no debería nada a las generaciones precedentes y al tiempo arriesgar una versión propia que es siempre sin garantías, sin esa protección paterna que validaría cada avance. El artista está solo frente a su obra pero es una soledad con otros artistas, contemporáneos o precedentes. Ni siquiera el aislamiento, a veces buscado por algunos para evitar la “contaminación” artística, sostiene esa ilusión mítica del único.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Consecuencias psicológicas de los deshaucios (entrevista Cadena Ser)





Gemma Nierga (Hoy por Hoy) entrevista a José Ramón Ubieto sobre las consecuencias psicológicas de los deshaucios.

Martes, 13 de noviembre



Audio entrevista


domingo, 11 de noviembre de 2012

Sujetos desahuciados



La Vanguardia  |  Portada, 10 Noviembre 2012

¿Qué sentimientos desata la pérdida de la casa?
José Ramón Ubieto. Psicólogo clínico y Psicoanalista

El suicidio de Amaia Egaña, tras dejar abierta la puerta de su casa a la comisión judicial que iba a proceder al desahucio, nos confronta de nuevo con el ejercicio de una violencia, legal pero inhumana.

La pérdida de la casa va mucho más allá de la pérdida de un bien material. Los acontecimientos del socavón del barrio de El Carmel nos enseñaron muchas cosas sobre la significación de ese hecho para las personas a las que atendimos en ese momento.

La casa tiene una función de protección y ha sido tradicionalmente un elemento de subsistencia frente a las amenazas externas. Por otra parte proporciona un sentimiento de identidad y pertenencia social. La casa es el domus del clan,  referencia simbólica de las generaciones y del linaje.

Además la casa es, en la realidad psíquica de cada persona, una proyección de su cuerpo y de su intimidad, aspecto más moderno y menos presente en la antigüedad  donde la intimidad no era un valor puesto que el “yo” no existía como tal. Es por ello que los robos y la desaparición de objetos personales comportan un sufrimiento añadido y la sensación, muchas veces, de haberse sentido violados en su intimidad.

La pérdida de la casa, cuando se produce como resultado de un imperativo (desahucio, ruina, catástrofe) comporta un sentimiento de desamparo, de indefensión y una angustia por el futuro que a veces puede provocar actos extremos como el suicidio.

Cada nuevo episodio nos recuerda que quebrar los mecanismos de solidaridad colectiva, los pilares del estado del bienestar (salud, educación, vivienda y trabajo digno) no es sin un precio alto. Saltar al vacío empieza a ser la única salida para muchos sujetos que sienten que han sido dejados caer por aquellos que deberían protegerles.

lunes, 5 de noviembre de 2012


Col.legi Oficial de Psicòlegs de Catalunya - Secció de Psicologia Clínica i de la Salut
El Grup de Treball Adolescència i Clínica 

us convoca a la taula rodona:

Com escoltar als adolescents?



Dimecres, 7 de novembre de 2012, 19:30h.



Entrada lliure. Sala d'actes del COPC .c/ Rocafort, 129



Intervindrán:



Eugenio Díaz. Psicoanalista. Coordinador del CAPCTUA, programa per adolescents en risc d'exclusió de la Fundació Cassià Just.



José Ramón Ubieto. Psicoanalista. Psicòleg SSB Ajuntament de Barcelona. Professor de l'UOC.



Mario Izcovich. Psicòleg, psicoanalista. Coordinador del Grup de Treball Adolescència i Clínica (COPC)


http://www.copc.org/Eventos/wf_curso.aspx?IdMenu=d94ff862-99b6-463b-bde4-de56a1789838&Cod=1248